CAMBIO DE PERSPECTIVA

Agosto 23 del 2019

A partir del pasado primero de julio de 2018, los mexicanos, en términos amplios, vivimos una relación ciudadano-gobierno, que establece nuevas reglas de convivencia entre la más diversa y heterogénea ciudadanía, ávida de cambios significativos, en su manera y calidad de vida, ampliación de sus libertades, mayor seguridad, y, sobre todo, mejor nivel de bienestar social, personal, familiar y comunitario.

Después del ascenso al poder político nacional, de un proyecto de izquierda, que desplazó a otro identificado como neoliberal, las expectativas de la población son altas y profundas. La gente quiere resultados positivos, en el corto plazo, la comprensión y tolerancia hacia el gobierno es menor, lo que obliga necesariamente a las instituciones gubernamentales, a mejorar la calidad y eficacia en el rendimiento de su desempeño, y entregar mejores resultados reconocidos por la población, alcanzando mejores niveles de aceptación y gobernabilidad, con el respaldo, de toda la infraestructura gubernamental y presupuestal con la que cuenta el gobierno, y que es ahí, donde se encuentra, el origen mismo de su poder.

Por otro lado, es imperativo reconocer, que la atención y solución de los grandes problemas nacionales, es tan solo, una importante parte del quehacer gubernamental. Ciertamente, gobernar es, para servir, avanzar para el progreso, abatimiento de carencias e insuficiencias de parte de la población. Si, todo esto, es más que cierto, pero todo el conjunto de elementos, no son más que fragmentos del todo, que representa e implica, forman parte, de lo que llamamos, sociedad mexicana.

El todo que integra o debe integrar a todas las partes del México plural y extensamente diverso, del que somos, parte.

Como todo en la vida, hasta donde conocemos, en la segmentación de la vida, ya no solo es, en base a la dualidad. El viejo yin y el yang que los antiguos chinos identificaron para organizar el bien y el mal. Ahora sabemos, que, en el juego de las perspectivas, la vida en sociedad como tal, por ejemplo, es multifacética y multidimensional, existen diferentes planos de existencia, segmentos tangibles e intangibles.

La vida ya no es, solo luz y oscuridad. Entre un blanco y un negro hay diferentes matices. Entre luz y oscuridad hay distintas intensidades de luminiscencia. El frio, y el calor se componen por incomparables niveles de energía. En la justicia, por su parte, contra injusticia, se encuentran distintos niveles de legalidad o de inmoralidad. Marcadas diferencias.

En términos de realismo social absoluto, no es lo mismo vivir, en la casa de las flores en las lomas, que, en una vivienda en el monte, con una chimenea de leña, dentro del único cuarto de la vivienda, donde viven nueve personas. Las mediciones de diferencias, la pobreza multidimensional, revelan, simplemente, injusticia, ofensa e inaceptabilidad.

Los términos, como las definiciones absolutas, suelen ser imprecisas, deliberadamente arbitrarias, o en el mejor de los casos, ignorantes.

En que categoría entonces, quedan los delincuentes en el concepto de pueblo bueno. O bien, cuando un dirigente expresa, que gobierna para todos, la pregunta sería, en todo caso, ¿Quiénes son los incluidos en la visión del gobernante, o, quienes son entonces, los excluidos?

El desafío del gobierno de la república es múltiple, y necesariamente, requiere del apoyo y participación de los más amplios sectores y segmentos de la población nacional.

Asumir la responsabilidad de gobernar, para todas las partes, que componen la multifacética sociedad, apoyado por todas las fuerzas reales y representativas del país, es un enorme desafío. Buscar condiciones de viabilidad, para que así sea, será lo más inteligente.

Por otro lado, no se puede ocultar que polarizar, es alimento para la oposición.

El maniqueísmo justifica la acción opositora de los excluidos.

Las amenazas continuas organizan a los agredidos, por lo tanto, El Presidente, requiere acabar de una vez por todas, con el discurso polarizante, con la agresión maniquea de sus adversarios reales o imaginarios, que marcan distancias entre las partes, con la manipulación perversa.

Debe acabar con la opacidad en muchas de sus decisiones, que genera desconfianza y traición.

Con la manipulación perversa, que distorsiona la verdad, que lastima y ofende, y lo peor de todo, debe acabar con la extorsión moral, con el chantaje que provoca subordinación indigna y no confiable, con el sometimiento bajo amenaza, con la difamación que causa dolor, con la calumnia perjudicial.

En mi opinión el presidente, ahora que apenas comienza su gobierno, disruptivo por excelencia, bien podría agregar, a sus trascendentes propósitos, la unión de los mexicanos, la corresponsabilidad nacional, la inclusión, el respeto y el ánimo suficiente, para combinar el dictamen del INEGI que establece que el mexicano es un pueblo feliz, con la certeza y satisfacción, de que estamos en ruta, al país que necesitamos, para vivir, con bienestar y seguridad, para todos los mexicanos, sin distinción de raza, color, o condición social.

 

Un cambio de perspectiva, siempre es saludable.
México necesita un líder, en el más amplio sentido del significado.
México, nos necesita.
México, somos todos.